martes, 28 de febrero de 2012

Investigue por favor!!!!! No caiga en maldición!!!!!!

LOS DIEZMOS
Mucho se habla en los púlpitos sobre los
diezmos… Pero ¿Dios demanda de nosotros el
pago de los diezmos? ¿Debe el cristiano diezmar?
¿Constituyen los diezmos una práctica bíblica hoy
o constituyen un fraude?
El Asunto
La práctica de citar las Escrituras del
Antiguo Testamento que enseñan que los judíos
bajo la ley de Moisés diezmaron no confirma que
los cristianos hoy en día bajo el Nuevo Testamento
de Cristo deban pagar los diezmos.
El asunto no es: ¿Diezmaron los judíos bajo
la ley mosaica para el mantenimiento del
sacerdocio levítico?
El asunto es: ¿Deben los cristianos pagar
los diezmos hoy?
Consideraciones
El Espíritu Santo revela a través del apóstol
Pablo, que todos los que dependen de la ley de
Moisés están bajo maldición; es imposible sujetarse
a algunos mandamientos y obviar otros de la misma
ley:
“Porque todos los que dependen de las obras de la
ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito
todo aquel que no permaneciere en todas las cosas
escritas en el libro de la ley, para hacerlas”.
(Gálatas 3:10)
Es imposible guardar los diezmos (un
precepto del Antiguo Pacto) e ignorar otros
mandamientos de la ley mosaica, ya que esto nos
constituye como transgresores de la ley bajo la
maldición de la ley misma. Realmente la ley
mosaica constituía un conjunto de preceptos
rudimentarios dados a los judíos en el Antiguo
Testamento. Los cristianos no están sujetos a la ley
de Moisés, mucho menos a guardar las fiestas
judías y los días sábado, los diezmos y los varios
tipos de ofrendas:
“…mas ahora, conociendo a Dios, o más bien,
siendo conocidos por Dios, ¿Cómo es que os
volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos
a los cuales os queréis volver a esclavizar?
Guardáis los días, los meses, los tiempos y los
años”. (Gálatas 4:9-10)
El apóstol Pablo lamentó que los Gálatas se
sujetaran nuevamente a la ley mosaica con todos
sus ritos, siendo que debieran guardar el Nuevo
Pacto de Cristo, y ya no volver a la esclavitud de
cosas que eran sombras de los bienes venideros
(compare Colosenses 2:14-17)
“De Cristo os desligasteis, los que por la ley os
justificáis; de la gracia habéis caído”
(Gálatas 5:4)
¿Qué diría El Espíritu Santo a los grupos
que sujetan a sus miembros a guardar los diezmos?
Ciertamente los diezmos nunca formaron parte del
evangelio de Cristo y todo aquel que depende de
los diezmos (una obra de la ley de Moisés) no está
en la gracia.
Introducir los diezmos al Nuevo
Testamento es cambiar el evangelio, y predicar un
evangelio diferente al revelado por el Dios:
“…Si alguno os predica diferente evangelio del que
habéis recibido, sea anatema”. (Gálatas 1:9)
Los diezmos bajo el Antiguo Pacto
Los diezmos (bajo el Antiguo Pacto hecho
entre Dios y los judíos y expresado en la ley de
Moisés) fueron observados por los judíos en
obediencia a Jehová Dios quien expresó la forma
de ofrecerlo, el tiempo de entregarlo, los
beneficiarios de estos diezmos y el lugar de
presentarlos, entre otras consideraciones.
No era posible diezmar como le placía a
algún judío, se debía diezmar en obediencia estricta
a la ley del Señor.
Al tiempo de dividirse el reino, las tribus
del norte (Israel, con Samaria como capital)
también diezmaron, pero no conforme a lo revelado
por Dios, por lo tanto dijo el Señor por el profeta
Amós:
“Id a Bet-el, y prevaricad; aumentad en Gilgal la
rebelión, y traed de mañana vuestros sacrificios, y
vuestros diezmos cada tres días. Y ofreced
sacrificio de alabanza con pan leudado,…” (Amós
4:4-5)
Los judíos apostatas no cumplieron con los
mandamientos exactos de culto que Jehová ordenó
en cuanto a los sacrificios, además diezmaban cada
tres días (Dios había ordenado diezmar una vez al
año) y ofrecían pan leudado (Dios mandó el uso de
pan sin levadura)… y con todo esto deseaban
agradar a Dios. Ciertamente Dios no se agradaba de
ellos, pues el desea la obediencia a sus
mandamientos. Mas tarde diría Isaías (en el reino
de Judá, con Jerusalén como capital):
“…Porque este pueblo se acerca a mi con su boca,
y con sus labios me honra, pero su corazón está
lejos de mí, y su temor de mí no es más que un
mandamiento de hombres que les ha sido
enseñado…” (Isaías 29:13)
Aquí hay un principio bíblico, en el cual se
enfatiza que el Señor se agrada (complace) del
obediente. Considere lo siguiente:
“… ¿Se complace Jehová tanto en holocaustos y
víctimas, como en que se obedezca a las palabras
de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que
los sacrificios, y el prestar atención que la grosura
de los carneros”. (1 de Samuel 15:22)
Dios ordenó las ofrendas, los holocaustos,
los sacrificios, los diezmos, las fiestas religiosas,
guardar el sábado, etc..., pero los judíos debían
hacerlo en obediencia a los mandamientos de Dios,
sin añadir ni quitar. ¿Hacen lo mismo los grupos
religiosos que demandan diezmos mensuales?
Dios ordenó un tipo de madera, para la
construcción del arca ¿Podría haber usado otra
madera Noe? (Génesis 6:22)
“Hazte un arca de madera de gofer…”
(Génesis 6:14)
¿Qué ordenó Dios respecto al diezmo?
• El diezmo constituía uno de los mandamientos
dados a los judíos en el monte Sinaí (Levítico
27:30-34).
• El diezmo no fue ordenado para los gentiles,
sino para los descendientes de Jacob, es decir
los israelitas bajo la ley de Moisés (Malaquías
3:6,912).
• Se menciona el diezmo de Abraham y de
Jacob, antes del Pacto con Israel, pero no
conocemos la reglamentación de aquellos días
referente a los diezmos (Génesis 14:20 y
28:22).
• Debía diezmarse una vez al año (Deuteronomio
14: 22)
• El diezmo no era dinero, era el producto del
grano y las primicias del ganado.
(Deuteronomio 14:22-23).
• El diezmo debía llevarse al lugar donde Dios
pondría su nombre, que luego fue el Templo en
Jerusalén (Deuteronomio 14:23-29).
• El diezmo debía ser comido delante de Dios
junto a la familia, sin desamparar a los levitas
que servían como sacerdotes en el culto del
Antiguo Pacto. (Deuteronomio 14:22-27).
• Al fin de tres años el diezmo se debía guardar
en las ciudades para beneficio de los levitas, los
extranjeros, los huérfanos y las viudas de Israel
(Deuteronomio 14: 28-29).
• El diezmo constituía la heredad de los levitas
por su ministerio, esto porque no tenían
herencia en la tierra de Canaán (Números
18:21)
• En el tiempo de Cristo aun se observaba el
diezmo, no obstante era una acción ritualista de
los lideres religiosos que olvidaron otras cosas
de la ley (Mateo 23:23; Lucas 18:12)
• Cuando fue establecida la iglesia del Señor, no
todos los israelitas obedecieron el mensaje de
salvación, la mayoría rechazo el evangelio del
Cristo crucificado. Debido a esto los judíos
incrédulos continuaron diezmando a los levitas
en el templo. El libro de Hebreos a esto se
refiere (Hebreos 7:8).
La Autoridad
¿Quién tiene la autoridad o potestad
suficiente para decirnos la verdad acerca de los
diezmos?
Jesucristo tiene toda autoridad (Mateo
28:18) y su autoridad está investida en las
Escrituras del Nuevo Testamento reveladas por
medio de sus apóstoles inspirados (Juan 13:20;
14:26; 16:13; 20:30-31). El Nuevo Testamento de
Cristo constituye la revelación final (Judas 3) y
completa (Juan 16:13) de Dios al hombre (Hebreos
1:1-2 y 9: 6-13). Rechazar la autoridad de Cristo
es traer sobre sí mismo el disgusto de Dios (Juan
12:48; Gálatas 1:8-9; 2 de Juan 9; Apocalipsis
22:18-19). La palabra de Dios es verdad (Juan
17:17) es infalible e inmutable (1 de Pedro 1:24-
25) y da la respuesta a todas las necesidades del
hombre (2 de Timoteo 3:16) Los sentimientos
engañosos y los razonamientos humanos deben ser
rechazados como totalmente inadecuados para
determinar la voluntad de Dios para con el hombre
(Jeremías 10:23; Proverbios 14:12).
La ofrenda cada domingo
Desde el comienzo de la iglesia fue
necesario obtener dinero para desarrollar la obra en
la evangelización, la edificación, la adoración y la
benevolencia. Pero nunca se menciona el diezmo
para los cristianos.
El Espíritu Santo reveló que era necesaria
la ofrenda y no el diezmo entre los cristianos:
“Cada primer día de la semana cada uno de
vosotros ponga aparte algo, según haya
prosperado, guardándolo, para que cuando yo
llegue no se recojan entonces ofrendas” (1 de
Corintios 16:2)
“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con
tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al
dador alegre”. (2 de Corintios 9:7)
Muchos han tomado la religión y el nombre
de Dios como una fuente de ganancia y han
sometido a las personas a un sistema que pide y
pide dinero, considere que:
“…y por avaricia harán mercadería de vosotros
con palabras fingidas…” (2 de Pedro 2:3)
“…que toman la piedad como fuente de ganancia;
apártate de los tales”. (1 de Timoteo 6:5)
“…tienen el corazón habituado a la codicia, y son
hijos de maldición. Han dejado el camino recto, y
se han extraviado siguiendo el camino de Balaam
hijo de Beor, el cual amó el premio de la
maldad…” (2 de Pedro 3:14-15)

Queridos hermanos (pastores) investiguen, no entren en maldición!!

jueves, 3 de febrero de 2011

¿Sos capaz de enfocarte?


Hoy quiero hablar de algunos patrones de pensamientos que tenemos los cristianos, patrones que se han recibido y se han ido pasando desde hace muchos años, quiero pensar que todos estos patrones han sido ignorados por los líderes por desconocimiento de la escritura, quiero pensar en su inocencia más que por obviar algunos temas de conveniencia, los líderes que ministran en algún área en la casa de Dios son los que deben de instruirse mucho más, y son responsables  de lo que comparten o transmiten, porque los oyentes son captores y transmisores de la verdad o del error que se les enseñe.
¿Porque cambiar si ya está resuelto?,  los oyentes muchas veces en su comodidad de asistir y nada más, no escudriñan la Biblia como manda el Señor, claro, se nos ha dicho que "no debemos dudar, porque el que duda es como la ola del mar" no debo dudar de la Biblia, pero tengo el derecho y el deber de examinar lo que dicen los hombres y mujeres a la luz de la palabra y puedo dudar de ellos. Las falsas doctrinas no son refutadas y por ende son aceptadas como verdades únicas, vuelvo a decir, por ignorancia o por conveniencia, fíjese que dice Hechos 17:11 por favor léalo ¿porque no lo hacemos? La palabra que se nos enseña debe ser examinada, porque ahí viene el error, cuando cómodamente aceptamos cualquier mensaje. A no ser que el que enseñe se crea infalible y no acepte que esta cayendo en el error.
Todos tenemos la capacidad intelectual de discernir por nuestra propia cuenta, las consecuencias  de no escudriñar e impartir incorrectamente no pasarán inadvertidas delante de Dios, la sensación que tengo es; que se perdió el temor a Dios, "si le sacas o si le agregas" Apocalipsis 22:18 y 19. He conocido a personas que han discutido falsas doctrinas, que después de ser desafiados  en la búsqueda del error han seguido con su patrón de pensamiento, muy triste.
Estamos perdiendo el enfoque. Gritar en la iglesia es otro tema, ya sea predicando u orando ¿Ud. cree que por gritar a volúmenes irritantes, los oyentes considerarán más espiritualidad que si se hiciera en un tono como se debería hablar normalmente?, porque la oración es eso precisamente, hablar con Dios, no gritar con Dios, cuando la Biblia menciona “con voz en cuello” es para que lo hagas en privado, nadie tiene que saber por cuantas personas estas orando, ni lo bueno que sos haciéndolo, ni las lindas palabras que te salen, quizá si te gusta hablar mucho tendrías que dedicarte a ser político, Jesús nos manda a cerrar la puerta y orar en secreto.  Eh aquí como están las iglesias, vacías, sin doctrina y sin rumbo, creyendo además que Dios es un viejo sordo que debería ir al otorrinolaringólogo, por eso nosotros debemos de gritarle.
Usamos el púlpito, muchas veces, para hablar de nosotros mismos, para decir, indirectamente, que todo lo malo que le pasa a Ud. es porque no ora, porque no lee, porque no busca, (puede ser que en parte sea así, solo en parte) se habla de lo bueno que soy, de las muchas horas que oro, de los devocionales que hago,  de la linda familia que tengo, de las bendiciones que recibo por obedecer; principalmente si ando mal en las finanzas te leen Malaquías 3:10 como para recordarte en que estas fallando, (aunque lejos estas de ser bendecido por ese texto, más bien, estas maldecido) convirtiendo así la predica, en una laaaaaarga e intolerante charla que al final, después de unos minutos uno se empieza a distraer porque comienza el aburrimiento y los pensamientos como: ¿si me voy a casa? ¿Si vengo después como para no quedar mal? o lo más triste, ¿para qué he venido hoy? ¿Cuándo terminará? , mejor  hubiera sido quedarme en casa, cuando en realidad el púlpito es un lugar donde se DEBE impartir la correcta enseñanza de la palabra de Dios, donde todos deberíamos debatir sobre tal o cual texto, llegando así al conocimiento correcto y en conjunto con el pueblo, sacando dudas, temores, inseguridades y aún, miedos. La palabra misma es la que convierte y golpea en el corazón, no necesitamos retar a la gente, tampoco necesitamos gritar en la predica como en la oración  hasta tener que tomar agua porque la garganta comienza a agrietarse como la tierra por falta de agua, o, se les cambia la voz porque las cuerdas vocales están a punto de estallar; siempre me pregunto, ¿qué pensará la gente inconversa que pasa por fuera de la iglesia? ¿Le soy sincera? Me da mucha vergüenza de decir que allí me congrego.
¿Leemos que esto hacía Jesús en cuanto a la ministración? no lo he leído o capaz a mi Biblia le faltan hojas, lo que sí dice es que Jesús oraba toda la noche, se apartaba para estar solo, y cuando salía a ministrar sus palabras eran: "levántate, tus pecados te son perdonados" "vete y no peques más" "tu fe te ha sanado" etc. etc. etc. Y  enseñanzas que encontramos hoy en la Biblia como la del sermón del monte.  Jesús no hacía el cuadro típico que se hace antes de orar por una persona, sus palabras mansas y con gran autoridad no podían y no pueden hoy ser resistidas por el enemigo.
Una vez estuve presente cuando entre cuatro personas de la iglesia oraban por una persona, dos la tocaban según conocían sus dolencias, le ponían los brazos al lado del cuerpo, porque por lo visto el cruzado de brazos afecta al Señor y no puede obrar por alguna extraña razón que desconozco,  el que dirigía esta oración de sanidad gritaba de una forma tan desaforada que me dio vergüenza, y mucha,  uno lo tocaba  por un lado el otro por el otro y los dos a la vez, por favor!!!! , ¿Dígame si esto no es un circo? porque si Ud. que lee esto me dice que no es así, entonces tenemos biblias diferentes, "quítese todo griterío" “hágase todo con orden”, Dios no es sordo ni Dios de desorden, por favor!!!! ¿Creemos que ganaremos almas para Cristo de esta manera?, le digo rotundamente ¡NO! Salen corriendo de las iglesias evangélicas, diciendo aquí no entro más, como una persona me comentó una vez “me dio tanto miedo” sentir gritar, que quería irme a mi casa lo más pronto posible. Nunca más piso la iglesia. Y decimos cómodamente, “son excusas”, no quieren ir, ya estamos acostumbrados a este patrón.  No sabemos cómo vienen las personas a la iglesia, un poco más de ética cristiana no estaría mal.
¿No nos dice la escritura que aún la sombra de Pedro sanaba los enfermos? ¿Qué les dice de esto? ¡¡¡¡¡La sombra!!!!!! . Creo sinceramente que esto resume muchas actitudes.
 "Conocerán la verdad y la verdad los hará libres", habla de conocer la verdad sobre Jesús a través de las escrituras, si no lo conozco no voy actuar como El, entonces la conclusión es “NO CONOCEMOS A JESÚS, NI AÚN, LOS QUE DICEN CONOCERLO” para que tengamos abierta las puertas de los hogares, debemos de tener una  ética cristiana que nos diferencien del resto, nuestro líder máximo es Jesús y debemos imitarlo en todo, EL mismo nos dice “sed imitadores de mi como yo…”.  Leamos la biblia con corazón abierto, dejemos de lado el lugar que ocupamos y revistámonos de la humildad que se requiere para ser como Jesús, así como Nabucodonosor tuvo que bajarse del caballo y bañarse en aguas que no eran limpias, para recibir sanidad a su lepra, solo  fue sanado por la obediencia, no por el agua, aunque el mismo no quiso meterse, sus siervos le intimidaron para que lo hiciera, ese es el problema, reconocer que,  por más encumbrado que me sienta, hay personas de más “abajo” que también son usadas por Dios y tienen el deber de escucharlas y reconocer que tienen razón, pienso, en lo personal, que cuando viene de ciertas personas que tienen peso en las iglesias por el status, tenemos el ánimo abierto como para decir, debe ser así, ahora, cuando vine de otras, mmmmmmm…..ahí no es de Dios.   
¿Cómo vamos a lograr esto? “Y mayores cosas harán de las que yo hago”, si todavía se están usando  prácticas rancias, un poquito de ley y otro poquito de gracia, batimos todo y hacemos una tortilla.
Todos estamos fallando y pecando, he cometido errores que no quise cometer y voy a seguir cometiéndolos porque no soy perfecta,  pero estoy abierta a lo que Dios me hable, debemos de estar  dispuestos a declinar y confesar que hay muchas cosas que cambiar, para los que callan, para los que se esconden por miedo a perder el cerdo, opte por la gracia, opte por Jesús, ¿a qué le teme?
Decido compartir algo de lo que he visto a través de mis años de creyente, lo que he escuchado de otras personas y conforme lo que el Espíritu de Dios me dio, le guste o no, porque mi compromiso y su compromiso no es con hombres y mujeres, ni con denominaciones,  es con Dios, y es EL, el que le va pedir cuentas, las personas pasan, y todo lo que hacemos y decimos tiene consecuencias eternales, no lo olvidemos.
Sea bendecido ricamente.

martes, 1 de febrero de 2011

Diferencias entre la Ley y la Gracia

La ley es Dios prohibiendo, La gracia es Dios concediendo.
La ley es lo que yo debiera ser para Dios, La gracia es lo que Dios ya hizo por mí.
La ley estaba reglamentada por 613 ordenanzas, (365 eran maldiciones o consecuencias por violar o no cumplir la ley y 248 eran bendiciones o beneficios por acatar la ley). La gracia está reglamentada por la ley del amor. (La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús…).
La ley mataba al que la infringía, La gracia vivifica al que la quebranta, (a través del perdón)
La ley era un hayo (conductor) a Cristo. La gracia es Cristo nuestro conductor.
La ley es procurar ser salvo. La gracia es ser salvo sin procurar.
La ley decía; haz esto y vivirás. La gracia dice; reposa y disfrutaras.
La ley custodiaba a Israel en un redil. La gracia custodia al nuevo Israel en un rebaño.
La ley era un fiscal (Moisés). La gracia es un abogado (Jesucristo).
La ley condenaba irremisiblemente. La gracia justifica gratuitamente.
 La ley era un sistema de prueba y exigencia. La gracia es un tesoro de favores y misericordia.
La ley gritaba apedréala-o, mátala-o. La gracia te dice; vete y no peques más.
La ley era Moisés en el Sinaí. La gracia es Cristo en Sion.
En la ley la oveja moría en las manos del pastor. En la gracia El Pastor muere por las ovejas.
La ley tenía las sombras de Cristo. La gracia es el cumplimiento de aquellas sombras a la luz de Cristo.
La ley estaba llena de ritos, figuras, ceremonias y ordenanzas. La gracia está llena del Espíritu de libertad.
La ley era el sacerdocio de Aaron. La gracia es el real sacerdocio de Cristo.   
La ley es la vivencia del yo. La gracia es por Él, en Él y de Él en la vida de Cristo.
La ley era un ministerio de condenación. La gracia es un ministerio de reconciliación.
En la ley los tres pilares eran; el día del sábado, las comidas santas y la circuncisión. En la gracia los tres pilares fundamentales son; La fe, El amor y la paz.
El énfasis de la ley eran las obras (obras muertas). El énfasis de la gracia es solamente en la fe de y en Cristo.
En la ley no había provisión para el amor ni el perdón. En la gracia sobreabundó el amor perdonando multitudes de pecados y quitándolos del medio.
La ley era el viejo pacto, un pacto con defecto, un pacto de obras dado para carne. La gracia es el nuevo pacto, el pacto eterno bajo mejores promesas, un pacto dado para el espíritu, un pacto de fe.
La ley era la senda antigua. La gracia es el camino nuevo y vivo que El nos abrió.
La ley tipificaba y simbolizaba. La gracia es la imagen misma, la realidad.
La ley fue y es un velo. En la gracia miramos a cara descubierta.
La ley fue una gloria que pereció, pasajera. La gracia es una gloria perdurable, eterna.
En la ley el espíritu del ser humano estaba preso y apartado de Dios. En la gracia Cristo nos libertó y su Espíritu se unió al nuestro en un mismo Espíritu con Él.
En la ley había un régimen, un reino de muerte. En la gracia nos regimos bajo el nuevo régimen del espíritu, reinando en la vida de Cristo. (Fuimos trasladados).


La ley del diezmo también es obsoleta.

Hace alrededor de siete años, leyendo el libro de  Gálatas 3:10 al 12, Dios trajo luz a mi vida sobre un tema polémico como lo es el diezmo, no debería ser así, pero lo es, lamentablemente por esta falsa doctrina muchos se han perdido, ¿habrán responsables? Ingreso un comentario que no es de mi letra y puño, pero donde pude canalizar una pequeña parte de todo lo que Dios me mostró en aquel momento. ¡A Dios sea la GLORIA!

"Este pequeño folleto al que me he referido dice que el diezmo, significa el 10% de sus ingresos, y que es también una ordenanza del Nuevo Testamento. El folleto cita: Lucas 11:42: “¡Ay de vosotros, fariseos! Porque diezmáis la menta, la ruda y toda hortaliza, pero pasáis por alto el juicio y el amor de Dios. Es necesario hacer estas cosas, sin pasar por alto aquéllas.”
De este versículo, el escritor del folleto, deduce que dar el 10% del total era una enseñanza del Nuevo Testamento. Veamos si este "razonamiento" es correcto.
Jesús nació bajo la ley. “Ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” Simplemente porque Jesús dijo esto en Mateo 5:18, no significa que estaba enseñando el Nuevo Pacto. El Nuevo Pacto no es el conjunto de libros desde Mateo hasta Apocalipsis. No se ratificó el Nuevo Pacto hasta que Jesús ofreció Su sangre en el cielo, que fue después de Su resurrección. Hasta entonces, el Viejo Pacto, y el Sacerdocio Levítico estaban todavía en vigor. Jesús mismo les dijo “hagan lo que ellos les digan, pero no lo que ellos hacen” (Mateo 23:1-4) (Recuerde, Jesús estaba hablándole a un pueblo Judío que estaba bajo la Ley Mosaica. No se aplique lo que fue dicho a otra gente bajo otra administración)
Ahora, no es interesante que lo qué los Fariseos diezmaban fuesen productos de la tierra. No diezmaban la pesca, las gemas, los tejidos, etc. Pero aunque diezmaran las más pequeñas de las semillas, la palabra a ellos fue de "¡ay de vosotros!" no "bienhechor pero fiel diezmador". (Lucas 11:42) El otro relato del diezmo que cita el autor del folleto inadecuadamente está en Lucas 18:12-14: Entre el diezmador que "ayunaba dos veces a la semana y daba diezmos de todo lo que poseía" y el publicano, un pecador - fue el pecador quien se "fue a su casa justificado" y no el diezmador. ¡Tantas bendiciones para los diezmadores!
Se debe señalar en este momento, que Jesús condenó al Fariseo que diezmaba hasta las más pequeñas semillas, pero descuidaba otras partes de la ley que trataban del justo juicio y del amor de Dios. “Mas ¡ay de vosotros fariseos! que diezmáis la menta y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios.” (Lucas 11:42 y Mateo 23:23)
También hay que tener presente que cuando Jesús dijo a la gente que cumplieran los mandamientos de Moisés, Él no estaba condonando sus mandatos y acciones. Él reconocía la autoridad que Dios estableció. El Sacerdocio Levítico era válido, establecido por Dios mismo. Pero cuando el árbol no produjo el fruto del reino, Él lo maldijo. Cuando uno estudia el fruto de la Ley de Moisés y el Árbol del Conocimiento del bien y del mal, encuentra grandes similitudes, y verdades poderosas. La Ley nos dice lo que es bueno o malo, pero ella solo produce muerte, porque por la Ley nadie será justificado. La Ley solo fue hasta que llegara la simiente prometida y esa fue Jesús, el Mesías.
En resumen entonces, el Nuevo Pacto no comenzó con el Evangelio de Mateo. Comenzó cuando las cosas celestiales que eran sombras de los bienes venideros, fueron rociadas con la sangre del Cordero, de Jesús el Mesías. Jesús habló bajo la Ley de Moisés, y dijo a los que le escuchaban que la guardaran porque estaban todavía bajo ella. También les dijo que no hicieran como aquellos intérpretes de la Ley que "invalidaban la palabra de Dios mediante la tradición ". Cuando uno estudia el sacerdocio de Israel, sus prácticas políticas, religiosas y económicas, y las compara con el sistema eclesiástico del Cristianismo hoy en día, se sorprende de su similitud. Los diezmos han producido muchos templos físicos, (iglesias, monasterios, catedrales etc.) pero no se ha manifestado en el verdadero templo de Dios. El diezmo fue solo una sombra de lo que el espíritu de amor da, no basado en porcentajes."

Cristo tuvo que cumplir la ley, toda, porque nació y murió bajo ella, solo después de su resurrección empezó la gracia,  Él enseño de la gracia. (El sermón del monte, mateo 5:1 al 7:29.)


Leean, entiendan y no pequen más.

Diezmos, séptimos días y sacerdocios estilo levítico abolidos por Cristo. También el decálogo.
2 Corintios 3:6-17 lo enseña categóricamente. ¿O nos equivocamos?
Estimado pueblo puertorriqueño, y pueblos todos, apelamos a su inteligencia, objetividad y sinceridad para el entendimiento de estos temas. Solo importa la verdad divina al respecto. Tiempo en el escenario religioso, cantidad de obras caritativas o número de feligreses no determinan quiénes, o cuáles iglesias, poseen la verdad. ¿Concurre usted, respetado lector? Pues, cordialmente, le invitamos al análisis, sin pasiones o prejuicios.
Planteamos que el Espíritu Santo enseña, en 2 Corintios 3:6-17, la abolición del Antiguo Testamento en su totalidad, no exceptuándose diezmos, séptimos días, abstención de ciertos alimentos, instrumentos músicos en culto, el sacerdocio levítico o el decálogo. La clara enseñanza de este texto, ¿quién es capaz de refutarla?
(3:6) “El cual (Dios) asimismo nos hizo ministros   (a los apóstoles, evangelistas, maestros y obispos) competentes (aptos, idóneos, peritos) de un nuevo pacto (del Nuevo Testamento de Cristo, y no del Viejo de Moisés), no de la letra (del Antiguo Testamento) sino del espíritu (del “Espíritu del Señor” , 3:17); porque la letra mata ( “Pues nada perfeccionó la ley” , Hebreos 7:19 .), mas el espíritu vivifica.” (“Toda la verdad” dada por el Espíritu Santo, Juan 14:13, y no por Moisés, imparte vida espiritual).
(3:7) “Y si el ministerio (conjunto de leyes espirituales) de muerte (Resultaba en muerte espiritual, pues ninguno podía obedecerlo perfectamente) grabado con letras en piedras (He aquí la identificación inequívoca de aquel ministerio. ¡Es el de los diez mandamientos! Bien se sabe que estos fueron grabados con letras en dos tablas de piedra. Así pues, el decálogo, representativo de todo el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo lo cataloga como un “ministerio de muerte”. Por tanto, todo cristiano debe tenerlo como tal.), fue (tiempo pasado) con gloria (Tenía gloria mientras estaba vigente durante la Era Mosaica. No rige durante la Era Cristiana.), tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro (Según Éxodo 34:29-35 , “descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio… la piel de su rostro resplandecía” . Estos hechos prueban que las “piedras” de este versículo son las dos del decálogo, y no “las piedras” del monte Ebal, sobre las que Josué escribió “una copia de la ley de Moisés”, Josué 8:30-32) la cual había de perecer,” (Perecería la gloria de Moisés. Pereció al Cristo abrogar en su totalidad la Antigua Ley de Moisés. “Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno” Cristo, “cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo” , Hebreos 3:1-6 .)
(3:8) “¿cómo no será más bien con gloria el ministerio (conjunto de leyes espirituales) del espíritu?” (“Del espíritu”, implicando vida y libertad, contrasta con “de muerte”. Este nuevo ministerio es el Nuevo Testamento de Cristo, siendo, en la actualidad, el único que posee “gloria”.
(3:9) “Porque si el ministerio de condenación” (Específicamente, el decálogo, y por ende, todo el Antiguo Testamento. Este condena; no salva. “Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley”, Gálatas 3:10. Ningún israelita, con la excepción de Cristo, lograba cumplir “todas las cosas… de la ley“, cayendo todos bajo “condenación”) fue (tiempo pasado) con gloria, mucho más (grado superior) abundará en gloria el ministerio de justificación.” (El Nuevo Testamento, “la ley de la fe“, es “mucho más “glorioso que el Antiguo. Es “de justificación“, y no “de condenación“, porque su mensaje céntrico establece que “el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley”, Romanos 3:27-28.)
(3:10) “Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso (El decálogo ya no es glorioso) en este respecto, en comparación con la gloria más eminente (La gloria más elevada y fulgorosa del Nuevo Testamento.)
(3:11) “Porque si lo que perece (Lo mismo que “lo que fue glorioso”, es decir, el decálogo, y por ende, todo el Antiguo Testamento. “Perece”, o sea, “acaba, fenece, deja de ser”, verbo aplicado directamente al decálogo.) Tuvo (pretérito perfecto) gloria, mucho más glorioso será lo que permanece (tiempo presente). (Una vez ratificado, Gálatas 3:15, y puesto en vigor, comenzando en Pentecostés del año 33 d.C., el Nuevo Testamento permanece vigente hasta el fin de la Era Cristiana.)
(3:12-13) “Así que, teniendo tal esperanza (“Aguardamos por fe la esperanza de la justicia”, Gálatas 5:5) usamos de mucha franqueza (Atributo imprescindible para llegar a la verdad sobre estos temas.); y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin (término, consumación) de aquello (el Antiguo Testamento, incluso el decálogo) que había de ser abolido (Dejado sin vigencia. El Antiguo Testamento fue abolido en su totalidad.)
(3:14) “Pero el entendimiento de ellos (los judíos, los judaizantes) se embotó (Se puso obtuso o torpe.); porque hasta el día de hoy (cerca del año 57 del Siglo I, fecha para la composición de 2 Corintios, habiendo comenzado la Era Cristiana en el año 33 d.C.) cuando leen el antiguo pacto (El Antiguo Testamento, no exceptuándose el decálogo. Existe un solo “antiguo pacto”, compuesto tanto de leyes morales como de rituales. “Aquello “que el Espíritu Santo llama “antiguo pacto” ya lo había llamado “ministerio de muerte” o “ministerio de condenación”, claramente dando a entender que los tres términos abarcan el conjunto total de leyes dadas a Moisés en Sinaí. No divide aquel “antiguo pacto” en dos partes sino que lo presenta como un todo. Dividirlo en “ley moral” que, alegadamente, “continúe para siempre” y “ley ceremonial que fue abolida”, ha de verse como una artimaña de mentes que intentan defender, obstinadamente, su práctica de guardar ciertas leyes del “antiguo pacto”), les queda el mismo velo no descubierto (No ven. No entienden que el “antiguo pacto” fue abolido. Lo leen y lo aplican como si aún estuviera vigente. El “velo” de la incomprensión, o bien sea del fanatismo religioso, los rinde incapaces de ver la verdad.), el cual por Cristo es quitado.”
(3:15) “Y aun hasta el día de hoy (También, ¡aun hasta el año 2006!), cuando se lee a Moisés (Sinónimo de leer el “ministerio de muerte” o el “de condenación”, es decir, el “antiguo pacto”.), el velo está puesto sobre el corazón de ellos.” (Pues, leen “a Moisés” como si este fuera igual, o aun superior, a Cristo mismo, enseñando y acatando  mandamientos del “antiguo pacto”.)
(3:16) “Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.” (Deducción ineluctable: quien lee y obedece el “antiguo pacto” de Moisés, o cualquier parte de él, teniéndolo por aun vigente, ¡aún no se ha convertido “al Señor”! Al comprender y aceptar que Cristo abolió “en su carne… la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas”, Efesios 2:14-16 , “el velo se quitará” . Entonces, podrá conocer y disfrutar la gloriosa libertad que ofrece Cristo en su Nuevo Testamento. “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (3:17).
En definitiva, este texto enseña la abolición de todo el Antiguo Testamento. Ningún mandamiento relacionado con diezmos, el sacerdocio levítico o el culto judío ha sido incorporado en el Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento no es el Antiguo enmendado sino una nueva constitución espiritual para un nuevo Reino espiritual, la iglesia. “Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo… Ni echan vino nuevo en odres viejos” ( Mateo 9:16-17 ). El Nuevo Pacto es “paño nuevo”; es “vino nuevo”.
Para la iglesia, el Antiguo Testamento todavía es útil como fuente inspirada de historia, ejemplos instructivos ( 1 Corintios 10:1-11 ), proverbios, poesía piadosa, “palabra profética… que alumbra en lugar oscuro” ( 2 Pedro 1:19-21 ), etcétera, pero ninguna congregación fiel a Cristo comete el error mayúsculo de enseñarlo o practicarlo como estuviera vigente para el pueblo actual de Dios.
Clavado el Antiguo Testamento en la cruz, anulado y quitado de en medio ( Colosenses 2:14-16), no estamos “sin ley… sino bajo la ley de Cristo” ( 1 Corintios 9:21). Este “mejor pacto” ( Hebreos 8:6-7 ), lejos de ser meramente un “nuevo convenio” en torno a los mandamientos de aquel “primer pacto” , o la “espiritualización” de aquel, es todo un nuevo “testamento” , cuyo “testador” es Cristo ( Hebreos 9:15-17 ). Su nuevo código moral, superior al del decálogo (Ejemplo: “Oísteis que fue dicho… Pero yo os digo…”, Mateo 5:21-48.), como además sus nuevos mandamientos que gobiernan la iglesia fundada por Cristo, son expuestos ampliamente en los veintisiete libros que lo componen. Porfiar, diciendo “Si el decálogo fue abolido, ¡podemos robar y matar”, lo hace la mente que aún no aprecia el más excelente código moral del Nuevo Testamento.
“Decidme, los que queréis estar bajo la ley”, reta el apóstol Pablo a los judaizantes de su época. Al igual que en el Siglo I, hoy por hoy muchos “cristianos” desean estar “bajo la ley” antigua de Moisés, justificando sábados, diezmos, sacerdocios estilo levítico, primicias, incienso y demás “ordenanzas de culto” del “primer pacto” ( Hebreos 9:1-10 ). Estos afrentan a Cristo, pecado grave que los separa del Señor y de la salvación. “De Cristo os desligasteis, los que por la ley (toda la antigua de Moisés, o cualquier parte) os justificáis; de la gracia habéis caído” ( Gálatas 5:4). ¿Cómo cantarlo más claro? Esta llana sentencia alarmante realza la importancia del tema. Romper las cadenas de vicios, violencia e inmoralidad es fundamental para salvación. También rehusar sujetarse al “yugo de esclavitud” del Antiguo Pacto ( Gálatas 5:1). La “nueva creación” (la iglesia, el nuevo hombre) anda, lógicamente, conforme al Nuevo Testamento ( Gálatas 6:15), no inmiscuyendo los dos pactos.
Tal cual los fariseos del Siglo I, los modernos judaizantes “atan cargas pesadas y difíciles de llevar” ( Mateo 23:4), cargas onerosas de diezmos, séptimos días y sacerdocios desaprobados. Mérito ninguno obtiene quien las lleva, pese a que lo haga gustosamente. “Pues toleráis si alguno os esclaviza… os devora… toma lo vuestro… se enaltece… os da de bofetadas” ( 2 Corintios 11:20). En la actualidad, esta misma mentalidad servil y atontada crea multitudes de “esclavos” espirituales, los que sirven y sostienen a fuertes amos de error, mercadería e inmoralidad. ¿Hasta cuándo?, ¿No es hora de liberarse? “A libertad” Cristo llama. “Solamente que no uséis la libertad como ocasión a la carne” ( Gálatas 5:1-12). El Nuevo Testamento es “la perfecta ley, la de la libertad” ( Santiago 1:27). Su “verdad os hará libres” ( Juan 8:32), abriendo paso a la salvación. “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad mediante el Espíritu” ( 1 Pedro 1:22). Toda alma que se arrepiente, bautizándose enseguida “para perdón” ( Hechos 2:38 , 47; 22:16), Cristo la libera de culpa, añadiéndola a su iglesia, donde sirve a Dios “bajo el nuevo régimen (ley, pacto, ministerio) del Espíritu y no bajo el régimen de la letra” (la antigua ley mosaica) ( Romanos 7:1-6 ).
Hasta donde se sepa, una sola iglesia enseña estos temas con todo rigor bíblico, a saber, la “Iglesia de Cristo”, siendo ella la alternativa a iglesias que siguen imponiendo yugos del Antiguo Testamento. Sin soberbia, jactancia o pretensión de “perfección absoluta”, obsequia este estudio al pueblo, motivada solo por el deseo de compartir la libertad que disfruta con toda persona inteligente y objetiva, amante de la verdad, libertad y salvación, amando a Dios sobre todas las cosas.

Dios no es un Dios de oferta y de demandas

La Ofrenda
     Es Mandamiento. 1 Cor. 16:1,2 "En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que or­dené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas".
     La palabra "guardándolo" significa "atesorándolo". Esta palabra autoriza la tesorería de la iglesia. Cada iglesia debe recolectar dinero cada domingo; no debe haber colectas especiales ("para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas"). Es el único texto que explica cómo la iglesia junta dinero. Pero este dinero recolectado cada domingo se em­plea para toda obra de la iglesia. Por ejemplo, de estos fondos la iglesia de Fili­pos envió ayuda a Pablo (Filipenses 4:15,16). Pablo recibió salario de iglesias (2 Cor. 11:8). Pero la Biblia no habla de ofrenda en otro día; por lo tanto, sabemos por inferencia necesaria que la única ofrenda es la del primer día de la semana, y el dinero se usa para toda función bíblica de la congregación.
¿El Diezmo?
Cristo no impone el diezmar sobre la iglesia. Los judíos pagaron el diezmo para sostener a los levi­tas (Núm. 18:21). El diezmo corresponde a los impuestos que pagamos al gobierno, porque en el judaísmo el gobierno civil era parte integral de la religión. Los levitas eran sacerdotes, maestros, jueces, ma­gistrados, cantores, porteros, etc.; ellos sirvieron en muchas capacidades reli­giosas y civiles.
     Bajo la ley de Moisés la gente ofren­daba. Hay muchos textos en el Antiguo Testamento que hablan de varias clases de ofrendas, y eran voluntarias como las que hacemos nosotros.
     Aunque la ley de Cristo no requiere un porcentaje fijo que debiéramos ofrendar, es importante recordar que todo cristiano ofrenda algún porcentaje de su sueldo o ganancia (10% ó 20% ó 5% ó 100%). Pero la Biblia no especifica cuánto, sólo que seamos generosos. Es importante que el cristiano considere bien cuánto da al Señor. ¿Sembramos escasa­mente o generosamente?
     ¿Cuánto Pues? Tenemos que responder con textos bíblicos, sin imponer opiniones humanas. Los sectarios exigen el diezmo y más, pero éstos van más allá de lo que está escrito.
     "Según Haya Prosperado" (1 Cor. 16:2). Aquí está la ley de Dios: que cada cristiano haga su ofrenda "según haya prosperado". No quiere decir "según lo que le haya sobrado" después de comprar comida y ropa, y después de pagar deudas, etc. Significa lo que hayamos recibido de sueldo o como ganancia de nuestro nego­cio. Debemos dar según Dios nos haya prosperado, y no según lo que nos haya quedado después de todos los gastos.
     "Conforme A Lo Que Tengáis" (2 Cor. 8:11). Dice Pablo "si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene". Hech. 11:29 dice, "los dis­cípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los her­manos que habitaban en Judea". Pero Dios alaba a los que dan más allá de sus fuerzas: Mar. 12:41-44, la viuda que "echó más que todos" porque "de su pobreza echó todo lo que tenía"; Jn. 12:3 María ungió a Jesús con un perfume que valía el salario de casi un año entero (Mar. 14:5, el denario era el salario de un día de tra­bajo); Hech. 4:34,35 "todos los que poseían heredades casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad". 2 Cor. 8:4 "han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas".
     Dar Como Propuso. Otro pen­samiento clave para que la ofrenda sea aceptable a Dios es que "cada uno dé como propuso en su corazón" (2 Cor. 9:7); es decir, decidir en su corazón qué canti­dad o qué porcentaje de lo que reciba dará al Señor. Una causa principal de la falta de ofrendar de muchos hermanos es que ellos simplemente no proponen dar. Van al culto sin haber propuesto dar según Dios les haya prosperado, y dan cualquier cosa que hallen en su bolsa o bolsillo. La palabra "proponer" significa "tener intención de hacer alguna cosa". Si algún hermano llega al culto sin "tener intención" de antemano de ofrendar correctamente, desde luego no lo hará. Desde el día en que se recibe el sueldo (o la ganancia de la cosecha, de la empresa del negocio que sea) uno debe proponer ofrendar con mucha grati­tud al Señor.
     El proponer con respecto a ofrendar es como el proponer de pagar el alquiler de una casa, o de hacer los pagos men­suales de alguna compra. Es cuestión de hacer las cosas decentemente y con orden, y de ser cumplidos, siempre dando primer lugar al Señor.
     Escasamente, Generosamente. "El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosa­mente, generosamente también segará" (2
Cor. 9:6). El sembrador siembra ge­nerosamente, porque quiere cosecha abundante.
Pero muchos hermanos no aprenden esta lección con respecto a la ofrenda. Para muchos la ofrenda es una limosna, una propina, el billete o la mo­neda que por casualidad tenga en su poder en el momento de recolectar la ofrenda, que ni se echará de menos cuando se da. Hay iglesias grandes que dan ofrendas bien raquíticas, simplemente porque no han sido enseñadas a ofrendar bíblicamente. Convencemos a los secta­rios del error del diezmo, y se bautizan en la iglesia de Cristo creyendo que la ofrenda no es importante, que en cuanto a lo monetario no les cuesta nada ser cris­tianos.