LOS DIEZMOS
Mucho se habla en los púlpitos sobre los
diezmos… Pero ¿Dios demanda de nosotros el
pago de los diezmos? ¿Debe el cristiano diezmar?
¿Constituyen los diezmos una práctica bíblica hoy
o constituyen un fraude?
El Asunto
La práctica de citar las Escrituras del
Antiguo Testamento que enseñan que los judíos
bajo la ley de Moisés diezmaron no confirma que
los cristianos hoy en día bajo el Nuevo Testamento
de Cristo deban pagar los diezmos.
El asunto no es: ¿Diezmaron los judíos bajo
la ley mosaica para el mantenimiento del
sacerdocio levítico?
El asunto es: ¿Deben los cristianos pagar
los diezmos hoy?
Consideraciones
El Espíritu Santo revela a través del apóstol
Pablo, que todos los que dependen de la ley de
Moisés están bajo maldición; es imposible sujetarse
a algunos mandamientos y obviar otros de la misma
ley:
“Porque todos los que dependen de las obras de la
ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito
todo aquel que no permaneciere en todas las cosas
escritas en el libro de la ley, para hacerlas”.
(Gálatas 3:10)
Es imposible guardar los diezmos (un
precepto del Antiguo Pacto) e ignorar otros
mandamientos de la ley mosaica, ya que esto nos
constituye como transgresores de la ley bajo la
maldición de la ley misma. Realmente la ley
mosaica constituía un conjunto de preceptos
rudimentarios dados a los judíos en el Antiguo
Testamento. Los cristianos no están sujetos a la ley
de Moisés, mucho menos a guardar las fiestas
judías y los días sábado, los diezmos y los varios
tipos de ofrendas:
“…mas ahora, conociendo a Dios, o más bien,
siendo conocidos por Dios, ¿Cómo es que os
volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos
a los cuales os queréis volver a esclavizar?
Guardáis los días, los meses, los tiempos y los
años”. (Gálatas 4:9-10)
El apóstol Pablo lamentó que los Gálatas se
sujetaran nuevamente a la ley mosaica con todos
sus ritos, siendo que debieran guardar el Nuevo
Pacto de Cristo, y ya no volver a la esclavitud de
cosas que eran sombras de los bienes venideros
(compare Colosenses 2:14-17)
“De Cristo os desligasteis, los que por la ley os
justificáis; de la gracia habéis caído”
(Gálatas 5:4)
¿Qué diría El Espíritu Santo a los grupos
que sujetan a sus miembros a guardar los diezmos?
Ciertamente los diezmos nunca formaron parte del
evangelio de Cristo y todo aquel que depende de
los diezmos (una obra de la ley de Moisés) no está
en la gracia.
Introducir los diezmos al Nuevo
Testamento es cambiar el evangelio, y predicar un
evangelio diferente al revelado por el Dios:
“…Si alguno os predica diferente evangelio del que
habéis recibido, sea anatema”. (Gálatas 1:9)
Los diezmos bajo el Antiguo Pacto
Los diezmos (bajo el Antiguo Pacto hecho
entre Dios y los judíos y expresado en la ley de
Moisés) fueron observados por los judíos en
obediencia a Jehová Dios quien expresó la forma
de ofrecerlo, el tiempo de entregarlo, los
beneficiarios de estos diezmos y el lugar de
presentarlos, entre otras consideraciones.
No era posible diezmar como le placía a
algún judío, se debía diezmar en obediencia estricta
a la ley del Señor.
Al tiempo de dividirse el reino, las tribus
del norte (Israel, con Samaria como capital)
también diezmaron, pero no conforme a lo revelado
por Dios, por lo tanto dijo el Señor por el profeta
Amós:
“Id a Bet-el, y prevaricad; aumentad en Gilgal la
rebelión, y traed de mañana vuestros sacrificios, y
vuestros diezmos cada tres días. Y ofreced
sacrificio de alabanza con pan leudado,…” (Amós
4:4-5)
Los judíos apostatas no cumplieron con los
mandamientos exactos de culto que Jehová ordenó
en cuanto a los sacrificios, además diezmaban cada
tres días (Dios había ordenado diezmar una vez al
año) y ofrecían pan leudado (Dios mandó el uso de
pan sin levadura)… y con todo esto deseaban
agradar a Dios. Ciertamente Dios no se agradaba de
ellos, pues el desea la obediencia a sus
mandamientos. Mas tarde diría Isaías (en el reino
de Judá, con Jerusalén como capital):
“…Porque este pueblo se acerca a mi con su boca,
y con sus labios me honra, pero su corazón está
lejos de mí, y su temor de mí no es más que un
mandamiento de hombres que les ha sido
enseñado…” (Isaías 29:13)
Aquí hay un principio bíblico, en el cual se
enfatiza que el Señor se agrada (complace) del
obediente. Considere lo siguiente:
“… ¿Se complace Jehová tanto en holocaustos y
víctimas, como en que se obedezca a las palabras
de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que
los sacrificios, y el prestar atención que la grosura
de los carneros”. (1 de Samuel 15:22)
Dios ordenó las ofrendas, los holocaustos,
los sacrificios, los diezmos, las fiestas religiosas,
guardar el sábado, etc..., pero los judíos debían
hacerlo en obediencia a los mandamientos de Dios,
sin añadir ni quitar. ¿Hacen lo mismo los grupos
religiosos que demandan diezmos mensuales?
Dios ordenó un tipo de madera, para la
construcción del arca ¿Podría haber usado otra
madera Noe? (Génesis 6:22)
“Hazte un arca de madera de gofer…”
(Génesis 6:14)
¿Qué ordenó Dios respecto al diezmo?
• El diezmo constituía uno de los mandamientos
dados a los judíos en el monte Sinaí (Levítico
27:30-34).
• El diezmo no fue ordenado para los gentiles,
sino para los descendientes de Jacob, es decir
los israelitas bajo la ley de Moisés (Malaquías
3:6,912).
• Se menciona el diezmo de Abraham y de
Jacob, antes del Pacto con Israel, pero no
conocemos la reglamentación de aquellos días
referente a los diezmos (Génesis 14:20 y
28:22).
• Debía diezmarse una vez al año (Deuteronomio
14: 22)
• El diezmo no era dinero, era el producto del
grano y las primicias del ganado.
(Deuteronomio 14:22-23).
• El diezmo debía llevarse al lugar donde Dios
pondría su nombre, que luego fue el Templo en
Jerusalén (Deuteronomio 14:23-29).
• El diezmo debía ser comido delante de Dios
junto a la familia, sin desamparar a los levitas
que servían como sacerdotes en el culto del
Antiguo Pacto. (Deuteronomio 14:22-27).
• Al fin de tres años el diezmo se debía guardar
en las ciudades para beneficio de los levitas, los
extranjeros, los huérfanos y las viudas de Israel
(Deuteronomio 14: 28-29).
• El diezmo constituía la heredad de los levitas
por su ministerio, esto porque no tenían
herencia en la tierra de Canaán (Números
18:21)
• En el tiempo de Cristo aun se observaba el
diezmo, no obstante era una acción ritualista de
los lideres religiosos que olvidaron otras cosas
de la ley (Mateo 23:23; Lucas 18:12)
• Cuando fue establecida la iglesia del Señor, no
todos los israelitas obedecieron el mensaje de
salvación, la mayoría rechazo el evangelio del
Cristo crucificado. Debido a esto los judíos
incrédulos continuaron diezmando a los levitas
en el templo. El libro de Hebreos a esto se
refiere (Hebreos 7:8).
La Autoridad
¿Quién tiene la autoridad o potestad
suficiente para decirnos la verdad acerca de los
diezmos?
Jesucristo tiene toda autoridad (Mateo
28:18) y su autoridad está investida en las
Escrituras del Nuevo Testamento reveladas por
medio de sus apóstoles inspirados (Juan 13:20;
14:26; 16:13; 20:30-31). El Nuevo Testamento de
Cristo constituye la revelación final (Judas 3) y
completa (Juan 16:13) de Dios al hombre (Hebreos
1:1-2 y 9: 6-13). Rechazar la autoridad de Cristo
es traer sobre sí mismo el disgusto de Dios (Juan
12:48; Gálatas 1:8-9; 2 de Juan 9; Apocalipsis
22:18-19). La palabra de Dios es verdad (Juan
17:17) es infalible e inmutable (1 de Pedro 1:24-
25) y da la respuesta a todas las necesidades del
hombre (2 de Timoteo 3:16) Los sentimientos
engañosos y los razonamientos humanos deben ser
rechazados como totalmente inadecuados para
determinar la voluntad de Dios para con el hombre
(Jeremías 10:23; Proverbios 14:12).
La ofrenda cada domingo
Desde el comienzo de la iglesia fue
necesario obtener dinero para desarrollar la obra en
la evangelización, la edificación, la adoración y la
benevolencia. Pero nunca se menciona el diezmo
para los cristianos.
El Espíritu Santo reveló que era necesaria
la ofrenda y no el diezmo entre los cristianos:
“Cada primer día de la semana cada uno de
vosotros ponga aparte algo, según haya
prosperado, guardándolo, para que cuando yo
llegue no se recojan entonces ofrendas” (1 de
Corintios 16:2)
“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con
tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al
dador alegre”. (2 de Corintios 9:7)
Muchos han tomado la religión y el nombre
de Dios como una fuente de ganancia y han
sometido a las personas a un sistema que pide y
pide dinero, considere que:
“…y por avaricia harán mercadería de vosotros
con palabras fingidas…” (2 de Pedro 2:3)
“…que toman la piedad como fuente de ganancia;
apártate de los tales”. (1 de Timoteo 6:5)
“…tienen el corazón habituado a la codicia, y son
hijos de maldición. Han dejado el camino recto, y
se han extraviado siguiendo el camino de Balaam
hijo de Beor, el cual amó el premio de la
maldad…” (2 de Pedro 3:14-15)